Bizcocho con Masa Madre.

Bizcocho con "masa madre"

En casa, a estas alturas, somos tres. Mi marido, yo... y la masa madre. Bueno, y un par de gatas callejeras que nos han adoptado, pero no las vamos ha contar hoy. Hay que decir que la masa madre no da mucho trabajo, para lo que rinde... Refrescarla de vez en cuando y listo (lo hace mi marido, yo no se ni como va). Pero este fin de semana, por un error de cálculo, andábamos sobrados de masa... y es una lastimica tirarla. Así que he decido probar suerte y reciclarla en modo bizcocho (él es el de los panes y yo la de la repostería, lo que es curioso porque en casa la panarra soy yo, y él el entusiasta de los dulces, yo soy extremadamente sibarita con los postres...).
Tengo que decir que el bizcocho ha quedado delicioso, lo que ha sido toda una sorpresa ya que no tenía mucha idea de como hacerlo.
 Así que si sois de esos "raritos"  que tenéis un tarrito de masa madre en la nevera, aquí va otra receta que os puede interesar. (Si no tenéis masa madre pero os vais a animar, aquí tenéis la manera de prepararla, pero no vais a tomar bizcocho de postre hoy, que lo sepáis)

Esta receta va por volúmenes, es decir, he puesto la masa en un vaso, y he marcado el volumen que tenía (algo más de medio vaso). El resto de ingredientes los he ido añadiendo de manera proporcional.

Ingredientes:
1 volumen de masa madre
3 volúmenes de harina (hoy he usado de repostería que la tenía más a mano)
1 vol. azúcar
1 vol. de leche
2 huevos pequeños (era un poco menos de 1 volumen, si tenéis un vaso entero, añadidle un par de huevos más.)
1 sobre de "levadura" Royal.

Preparación (tampoco tiene mucho secreto)
Precalentamos el horno a 180ºC.
En un bol he puesto la masa madre. En un recipiente a parte he batido los huevos y los he mezclado con la masa. He añadido la harina con la levadura tamizada, mezclando poco a poco para que no haga grumos (con un tenedor mismo). Luego he ido añadiendo poco a poco el azúcar y finalmente la leche. La mezcla ha de quedar espesa pero líquida, no como si fuera una masa de pizza o de pan.
Ahora, como siempre, untamos el molde con mantequilla y un poco de harina (una buena manera de que la harina no haga grumos es darle unos golpes secos, para que salte y se distribuya mejor).
Ponéis la masa en el molde (el tamaño del molde dependerá de la cantidad de masa que tengáis. Normalmente duplica su volumen, así que procurad que no quede por encima de la mitad del molde).
Yo lo he dejado unos 30 minutos en el horno. De nuevo, eso dependerá del tamaño del bizcocho y de vuestro horno. Cuando haya subido y esté dorado, si os parece que ya está, pinchadlo con un palillo (lo más cerca posible del centro que es lo que más tarda en hacerse), si sale limpio, está listo.
No lo saquéis del horno de repente, el cambio brusco de temperatura lo haría bajar, es mejor apagar el horno y dejarlo dentro con la puerta entreabierta unos 10 minutos. Entonces ya lo podéis sacar. Es más fácil desmoldarlo en frío.

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